Temor al Fracaso

Algunos alumnos pueden ponerse bajo inimaginables circunstancias solo para evitar fracasar y mantener un sentido de ser aptos y valiosos, o al menos que los otros lo piensen. Esto es particularmente verdadero en el colegio y en el trabajo.
Cuando el individuo fracasa repetidas veces va a comenzar prácticas o dar excusas para justificar que sigue siendo valioso, estableciendo un mecanismo que se retroalimenta.

Seguramente conoces a alguno de estos alumnos….

Alumnos orientados al éxito: Alumnos que aman aprender, con alta motivación intrínseca, sin pensar en que eso los vuelve valiosos seres humanos. Estos alumnos suelen tener padres que premian los éxitos y rara vez castigan los fracasos.

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Alumnos aplicados: Son los alumnos que evitan el fracaso teniendo éxito, pero con un esfuerzo sobrenatural dirigido únicamente por el temor de que se compruebe que no son perfectos con tan solo un fracaso. Estos alumnos dudan tanto de sus capacidades que los encontrarán hablando con sus compañeros diciendo cúan poco pudo estudiar, que se quedaron toda la noche estudiando, o que van a fracasar- cuando llega la nota exitosa demuestran al resto que son brillantes por su habilidad y no por su esfuerzo.

Alumnos evasores del fracaso: Estos alumnos no esperan tener éxito, solo esperan no fracasar. Creen que si le dedican tiempo y fracasan no son dignos, pero si no lo intentan y fracasan no afectará su reputación. Por esto suelen tener excusas (“el perro comió mi tarea”), dilatan en el tiempo, no participan y suelen sentarse al fondo del salón.

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Alumnos que se sienten fracasados: Estos alumnos carecen totalmente de motivación interna, ya que los fracasos repetitivos han hechado por tierra sus habilidades y ni siquiera lo intentan. Cualquier éxito que tengan lo adscriben a una circunstancia externa a ellos (“la maestra me dio el projecto más fácil y corto”).

Tanto los evasores del fracaso como los que lo aceptan tienden a ser exitosos en otras áreas escolares, por ejemplo deportes o arte. Si se encuentran motivados por el miedo en general poseen padres que castigan los fracasos y rara vez premian los éxitos: creen que el amor de sus padres está ligado al éxito académico.

Qué podemos hacer los docentes? No existen fórmulas mágicas ni estrategias 100% efectivas. La clave es conocer bien a los alumnos para brindarles la ayuda que necesitan.

1. Poner énfasis en el esfuerzo y no en la habilidad. Proveer feedback significado que premia al esfuerzo, sin hacer mención a que deben intentar más para lograrlo (muchas ya lo están haciendo).

2. Promover la auto-compasión: esto los ayudará a resolver la dicotomía entre el valor propio y el éxito. Aceptarse como uno es, con los fracasos, éxitos, popularidad y amistades es el primer paso para la auto-compasión.

3. Trabajar sobre mentalidad en crecimiento, e incluir al fracaso como una parte natural del aprendizaje.

4. Construir relaciones positivas con los alumnos: los alumnos se van a sentir más motivados con docentes que acepten sus logros y fracasos. Hablar con los alumnos sobre cómo el temor al fracaso afecta su vida diaria y sus relaciones sociales.

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